Entrevista a Marta Santos, la constancia de una campeona
En Exhilara nos encanta compartir historias que inspiran. Tenemos el placer de hablar con Marta Santos, una ciclista apasionada y amante de la naturaleza. Desde su infancia en Alella, rodeada de montañas y árboles, hasta su clasificación para el Mundial de Gravel 2024, Marta nos cuenta su increíble viaje lleno de desafíos y emociones. Con su actitud positiva y su determinación, Marta nos demuestra que los sueños se pueden alcanzar, incluso cuando el camino es difícil.
¿Cómo te defines?
¡Hola! Me llamo Marta Santos, tengo 43 años y nací en Barcelona. Soy la más pequeña, junto a una hermana gemela, de cuatro hermanos, por lo que me acostumbré a estar siempre acompañada y no me gusta nada pasar tiempo sola. Crecí en Alella, en una urbanización en medio de la montaña, así que siempre me sentí muy vinculada a la naturaleza. Mi parque de juegos fue la Serralada Marina, y me la pasaba subiéndome a los árboles, haciendo cabañas, cazando renacuajos, haciendo caminatas hasta la torre de vigía, comiendo las frutas que nos íbamos encontrando por el camino, como moras o madroños. Amo la naturaleza y me siento en paz con el mundo estando rodeada de árboles.
Me considero una persona alegre y positiva, siempre viendo el vaso medio lleno, pero a pesar de eso, soy muy indecisa y, en general, suelo dejarme llevar por las decisiones del grupo.
“Mi parque de juegos fue la Serralada Marina, y me la pasaba subiéndome a los árboles, haciendo cabañas, cazando renacuajos, haciendo caminatas hasta la torre de vigía, comiendo las frutas que nos íbamos encontrando por el camino, como moras o madroños”
¿Cómo te preparaste para el Mundial de Gravel del 2024?
¡Uf! Pues no me pude preparar de ningún modo para el Mundial, ¡fue todo muy inesperado! El tema fue que apenas una semana antes de la Sea Otter, me inscribí en la carrera, y era la última clasificatoria UCI que había en el año. Venía de trabajar durísimo tres semanas seguidas en un proyecto muy grande en mi profesión, por lo que tampoco había podido entrenar nada durante esos días. Durante la carrera en la Sea Otter me sentí bien de energías y conseguí meterme en un grupo de muy buen ritmo, pero en una curva me desconcentré por un instante, me caí y quedé con dolor en la rodilla y el codo, por lo que tuve que bajar el ritmo bastante. Al llegar a meta hubo confusión en general con las clasificaciones y se pensaba que había quedado en cuarto lugar. Pensé que era así y me fui a casa. No fue hasta tres días más tarde que salieron las listas oficiales, donde se reconoció el error, y me enteré de que había quedado tercera, con lo que me había ganado una plaza para el Mundial. ¡Nunca pensé que me podía ganar una plaza para ir a Bélgica! Así pues, me quedaron solamente dos semanas para poder entrenar, con lo que apenas pude hacer algo de rodillo en casa y un par de salidas largas. ¡Una locura! Mentalmente apenas me dio tiempo de hacerme a la idea, y todo el resto del tiempo fue un frenesí sin pausa para organizar el viaje.
¿Cómo describirías la experiencia de competir en un evento de esta magnitud?
Es realmente una de las experiencias más hermosas que he vivido en la vida. Es difícil poder expresar todo lo vivido, pero por encima de todo, lo que más me emocionó fue el sentirme parte de un grupo de mujeres poderosas, fuertes, soñadoras y aventureras durante el evento en sí. Desde la salida en los boxes, repartidas en ellos por edades todas las mujeres, ya se sentía ese poder latiendo entre nosotras. Luego, una vez arrancó la carrera, el ir formando ‘trenecitos’ con ellas, ver a cada una con la bandera de su país en el pecho y poder hacer relevos, sin ni siquiera premeditarlo ni saber el idioma de una o de la otra, sino trabajar conjuntamente para poder ahorrar energía y llegar con fuerzas suficientes hasta el final, fue muy bonito.
La cantidad de gente apabullante durante todo el recorrido fue increíble también, animando y gritando ‘ESPAÑA’ cuando me cruzaba con alguien de nuestro país, animando e incluso empujando en alguna subida; fue brutal. Pero el mejor momento de todos fue cruzar por primera vez la línea de meta (hacíamos un bucle extra antes de llegar a meta finalmente), por lo que pasamos entre miles de personas literalmente gritando y golpeando las vallas; se oían los helicópteros sobrevolándonos también. Así que fue ahí realmente donde me di cuenta de la magnitud del evento en el que estaba participando, en el que yo era una pieza que formaba parte, así que se me erizaron los pelos de punta, la piel se me puso de gallina y se me llenaron los ojos de lágrimas: ¡fue increíble!
Un evento de este tipo a nivel mundial se nota también en la organización en general, con las calles cerradas al completo para la carrera, todo el recorrido bien señalizado y con muchísimos voluntarios ayudando en puntos de avituallamiento. Se nota mucho en comparación a nivel nacional; muy completo. Eso sí, eché mucho de menos tener un plato caliente de comida a la llegada al finalizar la carrera, aún hoy me extraño que no ofrecieran nada de nada para comer incluido en la inscripción… Eso sí, una buena cerveza belga al acabar compensó todo. ¡Haha!
“Lo que más me emocionó fue el sentirme parte de un grupo de mujeres poderosas, fuertes, soñadoras y aventureras durante el evento en sí”
¿Cuál fue tu estrategia durante la carrera y cómo la adaptaste a las condiciones del día?
Tuvimos muchísima suerte con el clima. En Bélgica suele llover mucho y días atrás había caído bastante agua, estaba todo lleno de barro y hacía bastante frío. Por suerte, el día antes y el día de la carrera en sí hizo sol y el terreno estaba más seco, con lo que fue todo un placer poder rodar en esas condiciones, con apenas cuatro charcos de barro y poco más. Fui con unas cubiertas bastante rodadoras, las Schwalbe G ONE R, que tienen muy buen agarre y me siento muy cómoda con ellas, y me fueron espectaculares. Llevé un chaleco de hidratación con un litro de agua en él y un bidón en la bici, para no llevar peso innecesario, y respecto a comida, llevé cuatro barritas energéticas y dos geles.
Una vez arrancó la carrera, fue todo tan rápido que solo me repetía a mí misma: ¡no pierdas la rueda de delante ni de broma! Y así lo hice por varios kilómetros; encontrar un buen grupo al que pegarse no siempre es fácil y tuve que dejar escapar un par que eran más fuertes de lo que podía aguantar, hasta que encontré uno que iba más despacio de lo que me hubiera gustado, pero con el que pude recuperar energías gastadas y llegar hasta la meta sin morir en el intento. Decidí hacer relevos con dos alemanas que estaban en nuestro grupo, porque me di cuenta de que ellas estaban dispuestas a colaborar y mover al grupo más rápidamente y empujarlo a esforzarse un poco más, así que fuimos tirando de él entre las tres. Siempre me han recomendado que me quede atrás ahorrando energía y dejar que el resto haga el trabajo y no hacer relevos, pero ese día sentí que debía hacerlo y me sentía con fuerzas para hacerlo, y la verdad, hoy en día, me siento muy orgullosa de ello y fue muy bonito hacerlo de manera intuitiva y natural con estas chicas.
¿Qué aprendizajes te llevas de esta experiencia para futuras competiciones?
Hay mucho por aprender en cada carrera y muchas cosas que mejorar. En cada competición surgen nuevas tareas por anotar, analizar y estudiar, pero la más importante aprendida en el Mundial fue la necesidad impepinable de planificar bien la carrera. En este caso, no pudimos ir con días de antelación a Bélgica y no pudimos hacer ni reconocimiento de la ruta ni del terreno, y esto hizo mucha falta. Es necesario, mejor dicho, para poder rodar con más confianza y más rápidamente. También es necesario poder salir el día antes para mover las piernas un poco, cosa que tampoco pude hacer. Muy importante también es planear bien los puntos de avituallamiento y tener a alguien que ayude. Un aguador es crucial: tener estudiado el punto exacto de encuentro por ambas partes y calcular bien el momento de paso por ese punto. En el Mundial no fue nada fácil la logística para ello; al no conocer el país y llegar con tan poco tiempo, fue un poco caótico, con lo que no encontré a mi pareja en el punto donde habíamos quedado para encontrarnos. Así que tuve que parar a mitad de carrera, bajarme de la bici y auto-avituallarme sola, con lo que perdí mucho tiempo y concentración. Para la próxima será algo a estudiar bien detenidamente sin falta.
“En cada competición surgen nuevas tareas por anotar, analizar y estudiar, pero la más importante aprendida en el Mundial fue la necesidad impepinable de planificar bien la carrera”
¿Cómo manejas la presión y los nervios antes de una gran carrera?
Trato de no pensar mucho en la salida en sí, para no dejarme llevar por los nervios. Me enfoco y concentro en poder dormir bien la noche anterior, desayunar bien y con tiempo suficiente para llegar a la carrera con las energías recargadas al máximo. Trato de enfocarme en analizar en la salida al resto de las compañeras, para ver y entender cuáles son mis competidoras directas y así no perderlas de vista e ir avanzándolas lo máximo posible durante la carrera. Igual siempre hay nervios y dudas por saber si he escogido bien el tipo de ruedas para el terreno o la presión adecuada para ellas, o si me hará falta más comida o agua durante el recorrido o si voy a pasar frío o calor con la ropa que he escogido… Así que es mejor no dejarse llevar por esas ideas y mejor tratar de analizarlo y pensar todo esto el día anterior para así no estresarse por ello en el momento antes de la carrera. Para este año que viene, como voy a estar entrenando fuerte, espero que esa presión y nervios desaparezcan totalmente al ir bien preparada para cada carrera.
¿Qué consejo darías a alguien que quiere iniciarse en el gravel?
Que traten de tener paciencia, sobre todo al inicio, con las bajadas y las curvas. Suelo ver a muchas mujeres, sobre todo, que se asustan mucho, pensando que van a perder tracción o se van a caer y desisten muy rápidamente, dejando el gravel a un lado, y creo que es un error. Es mucho mejor poder iniciarse con alguien que sepa y que lo guíe a uno en los primeros días por terrenos más fáciles y planos, hasta coger confianza suficiente con la bici y aprender un poco esta parte de técnica necesaria, sobre todo si se viene de carretera y no se ha hecho nada de montaña antes. Una vez ya se tenga esta parte de técnica básica controlada, ya se puede uno meter por donde sea y disfrutarlo sin freno.
¿Cómo ves el futuro del gravel y tu papel en él?
Creo que es una disciplina que va a crecer rápidamente como la espuma y cada día se suma más y más gente. De hecho, ya se puede notar un gran aumento de ciclistas graveleros recorriendo las pistas forestales respecto a cuando me inicié hace cuatro años. Con la competición en sí, creo que cada vez más ciclistas se van a apuntar y que se va a masificar rápidamente también. Por mi lado, no sé cuántos años más mi cuerpo me va a dejar seguir compitiendo, pero, como sea, seguiré disfrutándolo todo lo que pueda, aunque sea con una bici eléctrica en el futuro, ¡hahaha!
“Ya se puede notar un gran aumento de ciclistas graveleros recorriendo las pistas forestales respecto a cuando me inicié hace cuatro años”
¿Qué crees que tiene el gravel que hace que tanta gente se esté sumando a esta disciplina?
¡Es tan polivalente! Esta libertad de poder meterte con la bici por cualquier lado, pudiendo acortar por carretera si uno está cansado y avanzar más rápido si se quisiera, es lo máximo. Pero para mí, lo mejor es poder pillar mucha velocidad en la montaña, conocer nuevos caminos y, sobre todo, la tranquilidad de la montaña y estar entre la naturaleza, esa es la mejor parte. Al fin y al cabo, en la carretera sigue siendo muy pesado compartir vía con coches, el riesgo de padecer un accidente grave es más alto y esto pesa en contra. En competición también está creciendo rápido esta disciplina al ir llegando ciclistas que salen de ser profesionales, como por ejemplo MTB o CX, y se están pasando al gravel, encontrando en él una disciplina en la que poder continuar compitiendo y, sobre todo, disfrutando mucho.
¿Cuáles son tus próximos objetivos y metas en el ciclismo?
Este año lo voy a enfocar de manera diferente respecto al anterior. Como decía antes, el 2024 fue un poco improvisado con las carreras, ya que inicialmente quise solamente probar a ver qué tal se me daba y nunca pensé llegar hasta donde llegué con ello, por lo que no me lo tomé muy en serio, sino que solamente fui avanzando sin pensar mucho en lo que hacía. Este año, en cambio, empiezo con un entrenador personal y ya planeando cada carrera con una preparación física específica, con el objetivo principal de poder asistir al Mundial nuevamente, pero ya con el cuerpo preparado para ello. La idea es poder mejorar mis tiempos y puesto de clasificación respecto al año anterior. A nivel local, seguiré con la Copa Catalana y el Campeonato Catalán, como el año anterior, para mantener la posición y liderato, a poder ser.
Una meta más a conseguir es el control mental, que creo que me va a costar más que la parte física, ya que muchas veces mentalmente me tiro abajo en medio de una carrera y, aunque el cuerpo esté bien, si mi cabeza se pone negativa, son muchas las probabilidades de que me deje llevar por esta flaqueza y pierda posiciones. Voy a tratar de mejorar esta parte también, porque estoy segura de que, junto a la parte física, si consigo controlar esta parte mental también, mejorará exponencialmente mi rendimiento.
CUESTIONARIO PERSONAL:
Película favorita: ‘Joker’ JOKER - Tráiler Final - YouTube
Libro favorito: ‘Cien Años de Soledad’, de Gabriel García Márquez
¿Qué es para ti compartir? Compartir es todo en la vida y en ciclismo, mejor acompañado que solo, ¡sin duda!
¿Lo que más valoras de una persona? La empatía hacia la otra persona para mí es fundamental.
Esta entrevista forma parte de la serie de entervistas Exhilara Bikers, donde descubrimos la cara más genuina de ciclistas vinculados con los valores de aventura, superación, compromiso y sostenibilidad de nuestro proyecto.